Sonidos añejos de los 60 y primeros 70. Beat efervescente. Pop rock clásico. Canciones repletas de melodías de finos trazos, rotundos estribillos y gloriosas armonías vocales, esculpidas bajo los patrones que nos dejaron incunables de la talla de los Beatles, Zombies, Hollies, Todd Rundgrent, Mcartney, Chad & Jeremy, George Harrison...¡Uaaau! ¿Que te parece? ¿Un cóctel atractivo, verdad?
Pues bien, los protagonistas de este disco, Seth Swirsky y Mike Ruekberg, o lo que es lo mismo, The Red Button. ya hicieron algo similar en aquel fantástico She's About to Cross My Mind del 2007, y ahora para nuestro disfrute, repiten la maravilla, con las misma magia e inspiración en este fantástico As Far As Yesterday Goes. Pura alquimia pop, que explota desde el inicio con esa irresistible Caught In The Middle, uno de los irresistibles y alborotados ejercicios de vibrante beat, que iluminan este disco de guitarras centelleantes y pulcro sonido. Porque eso sí, no estamos ante un disco de pop rock distorsionado. Aquí hay ritmo, y un cierto alboroto, que como decíamos antes resplandece en los temas más beat del disco, pero sin embargo predominan los medios tiempos de cuidadas melodías y arreglos, bajo una elegante producción, que prima los matices, y donde las guitarras, los teclados y las armonías vocales intercambian su protagonismo a lo largo de una espléndida colección de canciones, que son sin duda el gran bagaje que nos deja este disco.
On A Summer Day - The Red Button from Seth Swirsky on Vimeo.
Unas canciones que suenan muy actuales, a pesar de sus añejas y variadas referencias, que discurren entre la elegancia beat de los Zombies que se vislumbra en ese fabuloso medio tiempo que da título al disco, As far as yesterday goes, con ese teclado tan característico en la banda de Argent, la ensoñadora instropección de Harrison en la tierna Easier, la luminosidad pop del bubblegum en la pegadiza You do something, con un ligero guiño jamaicano, el intenso arrebato beat de I can't forget y Girl Don't, el siempre embriagador y melodioso pop de marca Mcartney que fluye por los acordes de Picture, y One a Summer day (que puedes escuhar en el vídeo de arriba), un sonido que encaja perfectamente con la elegancia pop de ese medio tiempo con nombre de mujer, titulado Genevieve, que a mi me trae a la memoria los momentos más pop del genial Todd Rundgren, a comienzos de los 70 en aquel maravilloso Something/Anything.
Sin duda, este As Far As Yesterday Goes, publicado en este 2011 por el sello Grimble Records, nos demuestra que el buen pop rock sigue vivo, muy vivo, y que sigue siendo capaz de generar intensas emociones, a pesar del maltrato y el aislamiento al que está siendo sometido por las discográficas y los medios generalistas.
This is pop !, que dirían XTC.
Casi podríamos decir que este interesante dúo brasileño, procedente de Río de Janeiro, llamado
Lo siento, pero no puedo evitar sumergirme una y otra vez en esa subyugante atmósfera retro, de elegantes viñetas cinematográficas, emotivo soul e intenso groove que la James Taylor Quartet nos entrega en este pequeña maravilla titulada
Te diría que Equilibria es una apuesta segura si te interesan la bossa y la samba actuales, trufadas de ligeros beats y arreglos electrónicos, con sorprendentes y elegantes incursiones en el neo soul actual. Que es un ensoñador viaje a través de un sensual recorrido sonoro, donde añejas influencias parecen rejuvenecer voluptuosamente, demostrándonos toda su vigencia. Y que no te defraudará. Que lo disfrutarás de igual forma, deleitándote con cada acorde mientras lo escuchas tumbado en el sofá, o mientras lo bailas en tu club favorito. Canciones hay para ello, y si no sólo tienes que escuchar el irresistible arranque de disco con esos dos temas de pegajosa electro-bossanova, Terra De Ninguem y Love Sorte, que junto a Capoeira Vai, la groovy Eu Sous Mais Eu, con su expléndido hammond, y a esas deliciosas Estrada de Chao, y Estacao Verao, que puedes ver en el vídeo, son mis temas favoritos del disco, eso si con sabor a bossa, porque luego está esa otra vertiente neosoul, que primero sorprende, y luego te atrapa irremediablemente con sinuosos temas como Vibrasson, Passa, Saudade Rio, o Equilibria, ese excepcional instrumental susurrado que da nombre al disco.
Afortunadamente Steve Cradock sigue a lo suyo, al margen de modas y modismos. En sus discos, tanto en solitario como con Ocean Colour Scene, se aprecia que ha mamado hasta la última nota de aquel rock y pop británico y pos-psicodélico, que finalizó la explosiva década de los 60, y demuestra un talento muy especial a la hora de trasladar aquellos añejos sonidos a nuestra realidad sonora, a pesar de que esto último no esté muy bien visto por gran parte de la prensa musical actual, más preocupada en buscar el último “hype” o la penúltima extravagancia, que en disfrutar de buenas canciones desprovistas de artificios.
Un extraño sosiego recorre los surcos de este hipnótico disco, que discurre placenteramente a través de un misterioso ecosistema sonoro repleto de claroscuros, donde lo abastracto y lo surreal conforman una envolvente atmósfera de suaves beats, sinuosos grooves y dulces melodías. Un electrónico paisaje, de ensoñadores efectos, gélida apariencia y elevado magnetismo, que bien podríamos englobar bajo las etiquetas de chill out o down tempo. O lo que es lo mismo, ese lounge perezoso y desacelerado, ese “smooth jazz electrónico” que de una forma tan eficiente nos libera del vértigo y las estridencias de una existencia tan acelerada.
Post Modern Bossa
Tienen la frescura y el desparpajo de las bandas de garage y R&B de mediados de los 60, y supuran una energía realmente contagiosa, con ese sonido metálico y chirriante que combina arrítmicos guitarrazos, demoledoras melodías y un arrogante desparrame vocal. Si, no cabe duda, su bullicioso sonido me trae a la cabeza la arrogancia e intensidad juvenil del mejor garage que pobló aquellas maravillosas series tituladas Pebbles y Nuggets, porque aunque a veces moderen el ritmo, parezcan pendencieros y se pongan arrogantemente babosos en alguna balada chulesca al estilo de los Stones, lo que aquí trasciende es primario, visceral, y rematadamente intenso. Doce temas en poco más de media hora. Puro alboroto para tus sentidos, y todo un incendio para tus emociones.
